CRÓNICA | Osasuna Promesas 1-0 Izarra; el pichichi Barbero decanta el derbi para el promesas en el estreno de Pablo Álvarez.

05
noviembre
2019

Publicado por C.D. Izarra

Publicado en Actualidad / Crónicas / Izarra / Segunda B

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C.A. Osasuna Promesas: Iñaki Álvarez; Zabarte (Samuel Goñi, min. 85), Mariano, Lizarraga, Endika; Berruezo, Martínez, Oier Calvillo, José Hualde (Dani Santafé, min. 74); Mendes (Jony, min. 71) y Barbero.

C.D. Izarra: Álex Ruíz; Eguaras, Cabrera, Guti, Eneko Martínez (Maestresalas, min. 78), Álex Hinojosa, Ruper; Toni García, Mikel Yoldi (Encada, min. 66), Pablo Ruiz (Sagüés, min. 74); Gorka Laborda.

Gol: 1-0, min.53: Barbero.

Árbitro: Sánchez Alba, asistido por Granel y Ferrer. Expulsó por doble amarrila a Berruezo en el minuto 73 y amonestó a los visitantes Cabrera, Hinojosa, Eguaras y Ruper.

Estadio: Instalaciones deportivas de Tajonar.

El Promesas sigue de dulce. El conjunto de Santiago Castillejo logró, por la mínima, la victoria en Tajonar ante un Izarra luchador. Tres victorias consecutivas para el conjunto rojillo.

Se empezó el partido con el foco puesto en el banquillo visitante, debutaba Pablo Álvarez -25 años- como técnico del Izarra -tras renunciar al cargo Unai Jáuregui- y lo hizo con derrota aunque sus pupilos, sobre el césped, dejaron buenas sensaciones.

Osasuna monopolizó una primera parte marcada por la sequía de ocasiones. El conjunto local dominaba pero fue Laborda el primero en avisar con un chut que lamió el poste de la portería defendida por Iñaki Álvarez. El Izarra encontraba a través del contraataque la vía idónea para incomodar a los zagueros de Osasuna. Marcos Mendes -desesperado toda la tarde- fue el autor de la réplica pero tampoco tuvo fortuna el delantero guineano que cruzó en exceso tras la precisa asistencia de Hualde.

Tras el paso por vestuarios, ambos equipos, conscientes de la importancia de prolongar sendas buenas rachas, subieron la intensidad. El partido aumentó de revoluciones y el Promesas parecía perder el control de un partido en el que hasta entonces se había sentido más o menos cómodo.

En el que fue, prácticamente, el décimo primer córner de Osasuna llegó la jugada del gol. El rechace del saque de esquina acabó encontrando al hombre más indicado para precisar un centro como mandan los cánones, el esférico pasaba por las botas de un excelso Javi Martínez que le puso el balón a Barbero en la cabeza para que este definiera como lo hace un 9 -siete goles de Barbero en esta campaña; pichichi del Grupo II- y adelantara al conjunto osasunista.

Con el marcador en su contra la reacción de Pablo Álvarez no se hizo de rogar. Borja Encada se calzó las botas para convertirse en la sombra que perseguiría Endika Irigoyen en la media hora que le restaba al partido. Fueron constantes los acercamientos del conjunto visitante, pero nunca supusieron un peligro real para las aspiraciones locales.

Y a la acción, la reacción y la posterior repercusión que tuvieron los ineficaces contraataques de Osasuna, que no era capaz de sentenciar un partido que se le complicó cuando Sánchez Alba decidió expulsar a Berruezo, inexplicablemente, por doble amarilla en el 73.

Veinte minutos tuvo el Izarra para, con superioridad, lograr el empate, y múltiples ocasiones tuvo Osasuna para matar al contragolpe. Al final el marcador no se movió, y se ratificó la primera derrota de la generación millenial, la primera de Álvarez.

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